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En ruta hacia la cumbre del cambio climático en Copenhague

26 Oct

Transporte marítimo: expectativas sobre los debates.

El problema del posible calentamiento global por la utilización masiva de combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural- como fuentes de energía primaria es de enormes dimensiones, con consecuencias sobre nuestras condiciones de vida que no podemos prever en detalle pero que podrían ser potencialmente catastróficas. De allí que los preparativos para la cumbre sobre el cambio climático que se realizara en la ciudad de Copenhague en diciembre próximo y en la que habrán de renovarse los acuerdos de Kioto sobre limitación de emisiones de gases de efecto invernadero han venido generando muchos comentarios y expectativas. Algo en común tienen cada uno de ellos, se requieren soluciones acordadas entre todos y aplicadas con convicción:

  • El centro de atención de la cumbre serán China por ser el país que mas contribuye al conjunto de las emisiones y los Estados Unidos porque es el país con mayor cantidad de emisiones per-capita.
  • Se espera que tanto Estados Unidos como China tomen las iniciativas, que no condicionen sus políticas ambientales a que lo hagan los demás, ni traten de cargar a los países en desarrollo con la responsabilidad de la lucha contra un cambio climático que no han producido.
  • Existe optimismo en cuanto a los resultados que se obtendrán en la cumbre del próximo diciembre, pero también preocupaciones, en cuanto previo a la cumbre, no se han definido los criterios sobre reducción de CO2 de los países desarrollados , ni el compromiso de estos para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a  los impactos del cambio climático.

En el sector del transporte marítimo también existen comentarios y expectativas, sobre todo porque los objetivos de reducción de emisiones para el sector del transporte marítimo no fueron incluidos en el Protocolo de Kioto, ya que, según se argumentó, sus emisiones se producen principalmente fuera de las fronteras nacionales, lo cual dificultaba la imputación de dichas emisiones a uno o a otros Estados. Así pues, el establecimiento y control de las obligaciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero se dejo a la Organización Marítima Internacional (OMI).

Algunas de las expectativas del sector del transporte marítimo internacional están centradas en que las discusiones de Copenhague permitan:

  • Determinar los efectos y las repercusiones en los sistemas de transporte, en particular los puertos y buques;
  • Mejorar la comprensión de las medidas de adaptación requeridas;
  • Estudiar las posibilidades de sinergías entre el transporte y las medidas de facilitación del comercio y la política climática, en particular en relación con la tecnología;
  • Determinar, en líneas generales las prácticas óptimas en lo que respecta a los mecanismos utilizados para integrar las consideraciones del cambio climático en las políticas de transporte y la planificación del uso de la tierra, así como en las decisiones sobre la inversión en infraestructura y las estrategias de desarrollo;
  • Determinar los actuales mecanismos de cooperación en respuesta al cambio climático entre los distintos interesados en el sector marítimo y estudiar su posible aplicación en los países en desarrollo.

Está previsto que el Secretario General de la OMI presente un informe en esa Conferencia, con los resultados sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por el sector del transporte marítimo pero también existe mucho escepticismo al respecto, puesto que hay quienes afirman que la OMI en estos doce años, desde el Protocolo de Kioto, se ha limitado a desarrollar orientaciones técnicas de eficiencia energética para la construcción, gestión y manejo de buques  y además se han debatido sin éxito diversas fórmulas de mercados de emisiones de CO2, incluido el establecimiento de una tasa al combustible, que se ha dejado para la sexagésima reunión del comité de protección del medio marino, que tendrá lugar en marzo de 2010.

Desde este blog, Mar y Gerencia , también albergamos esperanzas porque los asistentes a esta cumbre, dejen a un lado sus intereses particulares , que prevalezca el interés común, que reine el mismo ambiente de alegría y optimismo que observamos recientemente en la misma ciudad de Copenhague en la ocasión de la elección de la sede olímpica, puesto que en esta ocasión se trata del problema mas grave que tiene la humanidad, el cambio climático.

Luis Mérida Galindo

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